La Princesa Diana y Dodi Al Fayed
Tras su divorcio Diana sigue siendo la delicia de los fotógrafos. Es la princesa humana y solidaria que sorprende con sus viajes a Bosnia o a Angola, su campaña por erradicar las minas y de prohibirlas y el apoyo que brinda a mutilados por la guerra, ancianos o enfermos con sida. Remató los vestidos que usó cuando fue esposa de Carlos, el dinero (tres millones de dólares) fué destinado para obras de caridad “Nadie lo podía creer”, uno de los más caros fue el llamado “Travolta” que lo usó la noche que bailó con Travolta en la Casa Blanca de Reagan, se remató en 222,500 dólares. Reafirmó su figura de embajadora de buena voluntad.
Comenzó a salir con Dodi Al Fayed, también divorciado e hijo de Mohamad Al Fayed, millonario de origen egipcio dueño de la cadena de la tradicional tiendas Harrod’s, un símbolo nacional. Se enamoraron. El primer encuentro tuvo lugar en Saint Tropez, en la casa del millonario. Allí acudió Diana con sus hijos a pasar las vacaciones de julio. Luego, la princesa y Dodi partieron a un crucero de dos semanas por Córcega y Cerdeña. Los paparazzi captaron el romance, Diana nunca lo ocultó. “Han sido las vacaciones más hermosas de mi vida”, repitió Diana una y varias veces. También serían las últimas.
Luego de una cena en el Ritz, al salir Diana y Dodi del hotel son acosados por unos paparazzi en motocicleta que los siguieron para tomarles algunas fotos. Conducido el mercedes por un chofer asignado por el Ritz, la pareja pierde la vida al impactar el carro fuertemente cuando pasaban por un túnel. De este accidente salen muchas hipótesis, como que el príncipe Carlos tuvo la culpa por no saber hacer feliz a la princesa o que los mandaron matar porque que la madre del futuro rey de Inglaterra no podía estar casada con un egipcio mahometano.
Hoy Diana es auténtico mito para la cultura británica y en un personaje muy popular a nivel mundial, tal cual lo expresaron en un discurso el día de su trágica muertes “”Diana era un ser humano excepcional, lleno de talento. Admirada y respetaba por su energía y compromiso con los demás, y especialmente por su devoción a sus dos hijos. Nadie que conociera a Diana la olvidará jamás. Será recordada por millones que nunca la vieron personalmente pero tenían la sensación de conocerla, creo que podemos aprender nuevas lecciones de su vida y de la extraordinaria y conmovedora reacción ante su muerte”